Cine Certificado

Arte audiovisual con credenciales: una visión crítica del mundo del cine y series de autor e independientes.

Shame: La vergüenza como salvación.

Cartel Shame

Cartel promocional de Shame

Es imposible no darse cuenta de que el film de McQueen, habla de algo más allá que la adicción por el sexo de su protagonista (un Michael Fassbender que hace una interpretación monstruosa, descomunal). Shame habla de todos los tipos de adicciones, de cualquier tipo de obsesión.

La frialdad y la mecánica de los actos de Brandon, el protagonista, siempre están sumergidas dentro de un universo igualmente autómata y deshumanizado. Aquí es donde se notan los orígenes de McQueen, un artista de la Chelsea School of Art, pues consigue recrear un New York apagado, de oficinas, de apartamentos solitarios, de colores gélidos y que llenan los sonidos de faxes, teléfonos y ordenadores. Realmente, aquí el director nos transmite la soledad de una sociedad que nos impulsa a buscar la satisfacción en cualquier concepto, persona o sustancia por peligrosa que sea.

Esa obsesión que se convierte en rutina, acaba siendo una prisión para el protagonista, que desde el inicio de la película se encuentra sumido en el hastío (impresionante la escena inicial con Fassbender tendido en su cama y con mirada perdida hacia la nada), por lo que el realizador nos ahorra esa fase de inicial de escape y disfrute propia de cualquier adicción , Brandon ya es un esclavo del sexo, incapaz de tener cualquier tipo de relación sentimental, ni siquiera con su hermana Sissy (inconmensurable Carey Mulligan), que reclama en todo momento la atención del mismo (a nivel de guión, tal vez hubiera sido interesante saber cuales son los motivos y recorrido que impulsan a Brandon y Sissy a las posiciones actuales). El estado anímico de sus protagonistas ya está tocado desde un inicio, y eso también se nota en la música de Harry Escott, lenta y rítmica composición que marca el paso desde un inicio.

La figura de Sissy es clave en el transcurso de la historia, pues su llegada a la ciudad hará que Brandon tenga que ceder su espacio personal, lleno de sexualidad y pornografía, y lo más importante, enfrentarse a sus sentimientos. Sissy también es la protagonista de la única escena donde McQueen permite cierta complicidad sentimental y relajamiento visual, en la que ésta canta a ritmo de blues un New York New York descarnado, dentro de un club de tonos cálidos y rojizos, bajo la mirada lagrimosa de su hermano.

Carey Mulligan en Shame

Mulligan cantando de forma desgarradora "New York, New York"

Brandon intenta luchar contra algo que él empieza a descubrir que no está bien, [spoiler] intentando tener una relación sentimental con su secretaria, deshaciéndose de todo lo que le vincule con su adicción [fin spoiler], buscando una salvación, una liberación que le devuelva una dignidad que va perdiendo día a día, acercándose cada vez más hacia un averno de carne y depravación y alejándole de todos los que le rodean.

A veces hay que tocar fondo para levantarse y por eso, solo la misma vergüenza de los actos cometidos podría llevar a Brandon hacia una reacción, hacia la redención de su pecado, porque para reaccionar, hay que llegar hasta la humillación, la vergüenza es la salvación.

Nivel Gallina de piel: 8,25

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Esta entrada fue publicada en marzo 9, 2012 por en Estrenos, Gallina de piel y etiquetada con , , , , .
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